Me iba a ahorrar el comentario
porque asumía que estaba clara la “cortina de humo” del caso Elba Esther, pero las
redes sociales indican lo contrario, incluso es desmotivante ver a la gente
emocionada, exigiendo el encarcelamiento de los delincuentes politiqueros con
crímenes cuyo castigo está pendiente, como si la detención de la sra. Gordillo
fuera ejemplo de que la “justicia” mexicana existe, cuando es obvio su sentido
político. ¿Es de sorprender que Elba Esther sea corrupta? –No, de por sí eso ya
era del dominio público. ¿Van a venir tiempos mejores después de su detención? –No,
seguramente van a poner a alguien igual o peor que ella a dirigir el SNTE,
luego ella quedará libre y seguirá viviendo a costa de su corrupción. El
sindicalismo, por su parte, continuará igual. ¿Habrá más justicia en el país sólo
porque la detuvieron? –Obvio no. Entonces, ¿qué espera la gente de todo esto? ¿Qué
es lo relevante en esta noticia? ¿Por qué piensan que van a empezar a rodar
cabezas de corruptos? Y no descarto que haya más “Elbas Esther” en lo que falta
del sexenio priísta, pero eso no hará ninguna diferencia en términos de
transparencia, justicia, “ser consecuente” y/o similares. En todo caso, lo que
me preocuparía es que la población crea el discurso presidencial y mediático,
encaminado a enaltecer la figura de EPN. Bueno, ya ni eso. Me angustia pensar
que le dan el “beneficio de la duda” y que todavía se pregunten “¿qué va a
pasar?”, como si no se supiera.
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