Todos somos unos monstruos disfrazados de amabilidad y buenos modales. Sin eso estaríamos solos, pues nadie nos aceptaría y socializar sería imposible. El pedo es que siempre llega el momento en el que desnudamos nuestra mosntruosidad y, cuando eso pasa, la gente se asusta y decepciona por lo que ve en nosotros.
¿Vale la pena, entonces, la amabilidad y la apariencia si, al fin de cuentas, corremos el riesgo de ser abandonados cuando sacamos al monstruo que somos realmente? ¿Tiene sentido esconder lo peor de nosotros para ser aceptados, aunque esto signifique que los demás acepten lo que no somos realmente? ¿No es eso una forma de No-aceptación?
¿Es tan feo el mundo en el que vivimos que debemos construir apariencias para él, y para nosotros mismos, con la finalidad de hacerlo habitable? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo ver la realidad y las cosas como son, aunque nos parezcan horribles? ¿Es difícil aceptar la desnudez de las cosas? ¿Es necesario vestirlas y decorarlas siempre?
Hola, qué tal. A mí también me gustan mucho las cosas desnudas y reales, pero a veces necesito ver algo con maquillaje. Yo creo que es cuestión del humor de cada uno. Además en la calle prefiero encontrarme a un monstruo disfrazado de amabilidad, que a un monstruo asustado y con una pistola o algo así.
ResponderEliminarDe todos modos, no importa, porque La vida no tiene sentido.
También necesito ver algo con maquillaje de vez en cuando; de lo contrario, no sé si podría soportarlo. Abrazo
ResponderEliminarCaballera... a veces pienso que todo lo tocado por la humanidad es mera representación... cambio...
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