"¡Ya basta, hijos de puta!"
De entrada está mal escrito porque no tiene las puntuaciones gramaticales correctas (quizá sea a propósito). Pero bueno, si viera esta misma frase en el muro de una calle (autoría de un grafitero), o en un libro y/o artículo periodístico (autoría de un escritor), o en el muro de un museo (cuya autora es Teresa Margolles), ¿tendría el mismo significado? ¡Obviamente no! "El medio es el mensaje", diría Marshall MacLuhan. Y si el arte no tiene una función social (entiéndase: que es elitista), y si no es un medio para transmitir mensajes (entiénsase: que hay medios más sofisticados para transmitir conceptos e ideas, como la literatura), entonces, ¿para qué chingados existe el arte?
¿Cuántas
veces no he visto frases como ésta, grafiteadas en los muros de las calles?
(incluso más inteligentes y honestas). Al respecto yo me sigo preguntando
(confundiendo): ¿Esto es arte sólo porque está expuesto en un lugar
"adecuado"? o, mejor dicho, ¿por qué
razón es considerado como tal? Y luego me cuestiono: ¿Qué es lo que se paga
cuando alguien compra una “obra de arte”? ¿Estatus? ¿Acaso el precio fijado se
debe al contenido del mensaje transmitido a través de la pieza? ¿Y a quiénes
llega ese mensaje si el arte, en sí, es elitista? ¿No debería ser para toda la
población? Y si el arte no está hecho para el común de las personas, ¿qué
sentido tiene elaborar medios para transmitir un mensaje-pensamiento-ideología
si no va a llegar a todos? Y si esto fuera “lo de menos”, ¿a qué élites se
dirige el arte? ¿Élites intelectuales? ¡Ja! ¿Élites consumidoras de lo absurdo?
(puede ser). O tal vez… ¿élites con grandes concentraciones de capital o
solvencia económica de sobra?
Siendo así, ¿cuál es la función del arte en la
sociedad? ¿Para quién trabajan los artistas? ¿Trabajan para alimentar el mal
gusto de los millonarios dispuestos a comprarles piezas, a precios absurdamente
caros? ¿Sirven a la población? (Ah no, porque el arte es elitista –para bien o
para mal-). Y si no hay una función social del arte (por aquello del elitismo
–independientemente de la élite a la que se refiera-), ¿podría decirse que el
arte es la industria más capitalista de la actualidad? Es decir, que su
existencia sólo sirve para mantener funcionando a un mercado absurdo, donde las
ideas-mensajes-conceptos se venden a precios desorbitantes (incluso más caro
que en la industria literaria donde, dicho sea de paso, se venden conceptos más
complejos). O a lo mejor el precio de una “obra de arte” no es en función del
mensaje, sino del medio; es decir, de la envoltura, de la presentación. A
saber, de la pieza en sí. ¿Arte=superficialidad? ¿Arte=modo de transmitir un
mensaje?
Suponiendo que al comprar una “obra de arte” se
paga por el concepto en sí, ¿vale la pena pagar tanto por un mensaje falso?
Quizá suene muy romántica al escribir esto, pero para mí “la palabra” tiene
tanto valor que es impagable. Es decir, no tiene precio monetario. Entonces,
volviendo a la pieza de arte que ilustra estas líneas (se presume que es
autoría de Teresa Margolles), ¿vale la pena pagar tanto dinero para comprarle a
la artista el discurso deshonesto y oportunista que regularmente maneja en todo
su trabajo?
No sé mucho de arte contemporáneo, incluso puedo
afirmar que no sé nada de arte en general, pero sí puedo decir que esta pieza
me parece una mamada, así como la mayoría del arte contemporáneo y toda la obra
de Teresa Margolles, quien usa el morbo para tener visibilidad, lo cual no me
parece nada respetable ni admirable. Esto no la hace “valiente por enfrentar la
censura y tocar temas prohibidos”. Al contrario, ella es inconsecuente por
lucrar y obtener “prestigio” a costa del narcotráfico y los ajustes de cuentas,
cosa que no es mala, incluso los narcotraficantes lo hacen todo el tiempo
(ganan millones con eso), pero al menos me parece más honesto ser narco y
asumir el rechazo social que eso implica, en vez de hacerse pasar cómodamente
por “artista” (lo cual sí está aceptado socialmente) y llenarse los bolsillos
de dinero gracias al tráfico de drogas y a las muertes causadas por éste. A
ella le conviene que el narcotráfico siga y no se acabe para seguir lucrando
con él. Por eso sus críticas respecto a este tema son ilegítimas; hecho que le
debería quitar cualquier tipo de valor a su trabajo, incluso el monetario. ¡Y
pensar que esto representó a México en la Bienal de Venecia de 2009! (La
Bienal… ¡Puff!... Otra piedrita en el zapato)

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