Mirar a través de otros ojos

Hace mucho que no tomo fotos y ya empieza a molestarme.

El otro día, en la comida, estaba mirando unas fotografías y, después de varios años, me volví a preguntar : “¿por qué me gusta la foto?”. La respuesta que tuve no ha cambiado. Sigue siendo la misma de aquella época en la que comencé a interesarme por esta actividad.

Me resulta increíble pensar que, gracias a la fotografía,  es posible observar la misma escena que un desconocido vió un día, en algún lugar del mundo que probablemente nunca visitaré. Es fascinante  mirar lo mismo que él, o ella, vieron en el momento de tomar la foto. Siempre he imaginado que esta sensación es similar a lo que sentiría  si pudiera meterme en la mente de una persona para convertirme en la receptora de todas las imágenes capturadas por sus ojos. Es decir, mirar a través de los ojos de ese “alguien”.  

Pero esto no es nada. Hay otra cosa. Algo que me entusiasma mucho más. A grandes rasgos debo confesar que me intriga y, por lo mismo, me parece interesante el proceso de producción y reproducción de imágenes.

Como todos sabemos, existen imágenes en la mente y, aunque son las más difíciles de transmitir-compartir-reproducir, siempre me he cuestionado ¿qué pasaría si todos hubiéramos nacido ciegos? ¿De qué forma lograríamos compartir la misma imagen mental de un objeto si nunca lo hemos visto físicamente? ¿Cómo lograríamos transmitir, a los demás, las imágenes que sólo producimos y vemos en nuestras mentes? Del mismo modo, ¿cómo conseguiríamos ver las imágenes que ellos producen en su mente? ¿Sería importante conocerlas en términos de comunicación? ¿De qué elementos, o referentes en común, deberíamos partir para homogeneizar la imagen mental de un objeto que nunca ha sido observado físicamente por nadie?

Quizá el lenguaje (la imagen fónica) sería un facilitador en el proceso de producción de imágenes mentales. Sin embargo, es importante señalar que, sin la existencia de una imagen visual, es muy difícil homogeneizar la construcción de una misma imagen mental (el significado) para todos, a fin de poder comunicarnos.

Aumenta la complejidad de que un ciego le pueda describir una mesa a otro ciego, pues ninguna de las dos personas ha visto una mesa en su vida (debido a su ceguera). O sea que, aunque todos compartiríamos el mismo significante (la imagen fónica), el significado (representación mental o concepto de aquello que nombra al objeto) sería diferente entre una persona y otra, motivo por el cual se obstaculizaría la comunicación (a falta de un mismo código –significado-) con todo y la reproducción de imágenes.

Por ejemplo, ¿cómo le explicas a alguien que una mesa es una superficie plana, sostenida en cuatro patas, si nadie comparte el significado de “patas de mesa”?,  pues las únicas imágenes que ven son las que están en sus mentes, motivo por el cual, se pueden imaginar cualquier barbaridad al escuchar “patas de mesa”.  Lo mismo sucedería si intentáramos explicarles que la mesa está hecha de madera (por decir algo) y que la madera la sacan del árbol. ¿Cómo lograrlo si ni siquiera  han visto un árbol?

Sin clavarme en temas de lingüística ni semiótica, ésta es la razón por la que me interesa la producción y reproducción de las imágenes. Es decir, la fotografía. Incluso, hasta podría decir que, en este sentido, también me gusta el proceso de comunicación.

Al menos pensar en esta posibilidad (de nacer ciegos y lo que ello implicaría) me gusta más que desvelarme haciendo la tesis. Aunque parezca una pérdida de tiempo el no dormir para pensar en suposiciones que no sucederán (como la ceguera universal). Podría parecer inútil, pero esto  me detona preguntas y eso me gusta.

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