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¡Míralos! Andar por el mundo como zombies es una de las cosas que más repulsión te da. Antes te pasaba más seguido. Todas las mañanas detestabas ver al ejército de personas desfilar de camino al trabajo. Pero tú también eres una de ellos y quizá eso es lo que más te molesta. Ser parte.

No obstante, de alguna forma debes admitir que ayer disfrutaste mientras los contemplabas. Estabas ahí, parada. Observándolos. Esta vez no caminabas a su lado, como de costumbre. Sólo los mirabas, como si fueras ajena al momento. Como una intrusa que se asoma por una ventana para ver lo que sucede al interior. Así fue y descubriste que esa sensación te produce placer. Es decir, sentirte diferente porque no haces lo mismo que ellos. Es como si fueras superior a ellos. Como detener el tiempo para evaluarlos y, al final de cuentas, reprobarlos. Quizá eso explica la postura que tienes en la vida. Tal vez por eso no disfrutas nada, porque no te involucras, porque siempre te mantienes alejada de la experiencia por miedo al dolor, por temor a equivocarte. Acéptalo, siempre te ha fastidiado tener esa parte humana.

Pero no fue tan malo, incluso te llegaste a sentir como si estuvieses en una película, escuchando a María Callas en tu teléfono para darle intensidad a la escena. Te gusta mucho pensar que estás en un filme. Tal vez por eso tienes facilidad por crear-creer en múltiples realidades, porque imaginas demasiadas cosas. 

Hacía mucho que no te ponías en el papel de la contemplación. Realmente lo disfrutaste tanto que te dieron ganas de tirarte al piso y mirar las estrellas. Al menos suena más interesante que observar a esos zombies y detestarlos... mejor dicho, sentir lástima por ellos (por ti misma).  

Ahí seguías, mirando la glorieta repleta de zombies que caminaban de un lado a otro. Te preguntabas: "¿así me veré yo ante los ojos de alguien más?" Seguramente iban de regreso a su casa, o se dirigían a una fiesta, o al trabajo nocturno, o a ver a sus parejas, o a una emergencia. Tal vez alguien se dirigía a su muerte sin saberlo. Pensar en eso te da mucha flojera. ¡Y peor! Saberte parte de esto te produce desgana. Apatía total. Todo se vuelve un "sin sentido" y entonces piensas: "Si de eso se trata todo, me da lo mismo. Me es indiferente". Quieres más, pero algo te dice que no lo hay y por eso nada te llena. Ya no es suficiente.

No pretendes ser soberbia. De hecho, sabes que te faltan muchas cosas por conocer y experimentar, pero aún así tienes desinterés por todo. Ni siquiera tú lo entiendes, sólo sabes que te sientes fuera de lugar. Nada te gusta ni te llena. A diferencia de los demás, piensas que la vida no tiene nada más que ofrecer. Quizá se deba a tu incapacidad para sorprenderte o, en efecto, estás fuera de lugar porque, como no le das sentido a las cosas, nada es capaz de atraer tu atención ni despertar tu interés. Sí ha pasado, pero es efímero.

Aún sigues esperando para ponerle "play".

Comentarios

  1. !Caballera!, no sé por qué mientras más la "leo", más me convenzo que usted está en ese mismo lugar de su relato... y para que vea que no hay la menor intensión de agandalle le dejo a don Nicolas Cavernas: http://grooveshark.com/#!/s/The+Train+Song/3iesAy?src=5 , quizás cuando se suelten amarras los barcos navegan a buen puerto... cambio...

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