El show de la mentira

Siguiéndole la corriente al gobierno, y pensando que el sistema electoral realmente funciona, o por lo menos que es la mejor opción democrática, me he preguntado por años: ¿Qué pasaría si, en plena campaña política, un candidato le dice a los ciudadanos "si votan por mí prometo chingarme el erario público y, de paso, también al país"? Lo ideal sería que la población votara por él pues, a diferencia de los demás, estaría demostrando su honestidad (cabe recordar que "la honestidad" es una característica que el electorado busca en sus gobernantes). 


Sin embargo, esto no sucedería en la realidad, al contrario. Si cualquier postulante a un cargo público se anunciara de ese modo, la población lo calificaría como "cínico" y evidentemente no votarían por él, simplemente porque se los va a chingar. Entonces, ¿dónde queda la demanda de "honestidad" que los ciudadanos piden de los servidores públicos? ¿Por qué, en vez de votar por un candidato honesto, como el anterior, la gente sigue apoyando a postulantes corruptos? ¿Por qué seguir manteniendo un sistema electoral que es una falacia en todos los sentidos y con todos sus participantes? 


No entiendo, nos llenamos la boca pidiendo "verdades" y, a la hora de las certezas, resulta que no nos gusta lo que nos dicen. ¿La mentira es felicidad? A propósito, ¿por qué la verdad es mejor que la mentira si no es ella quien nos brinda un estado placentero? ¿Por qué todo lo que es éticamente aceptable nos jode? Y, finalmente, ¿por qué la sociedad sigue promoviendo valores que no lleva a cabo? ¿Por qué, en vez de eso, no se asume como una sociedad éticamente incorrecta? ¿Por qué pretende "salvarse"? ¿Frente a quién? ¿De qué nos sirve?


Pienso que no estamos preparados para la verdad, nos falta evolucionar mucho. Entonces, ¿cuál es el parámetro para autodenominarse "sociedad avanzada" o usar cualquier adjetivo que haga alusión al progreso de las poblaciones? Mientras no cambiemos este tipo de inquietudes "existenciales", por llamarlas de algún modo, seguiremos siendo una sociedad primitiva. Mientras no haya evolución al respecto, me parece innecesario, tanto el estudio como el ejercicio de algunas profesiones (como el marketing político, por mencionar una), simplemente porque lo aprendido en clase es absurdo en la práctica.

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