No sé ustedes, pero yo... (multihomicidio en la narvarte)

Está muy bien que se cuestionen las razones por las que asesinaron a Rubén y a las cuatro personas que lo acompañaban en el domicilio de la Narvarte. Tampoco tengo inconveniente en que hagan marchas o cualquier tipo de acción que sirva para denunciar y difundir el caso. Más bien, lo que cuestionaría es la forma y dimensiones en que se aborda la información ahora (entiéndase: después del asesinato) en comparación con lo que se hizo antes del homicidio (entiéndase: sólo se hicieron denuncias frente a las autoridades correspondientes y, en el caso de Rubén, también frente a la opinión pública).

En estos días han salido a la luz declaraciones de colegas y personas cercanas a Rubén que dicen haber tenido conocimiento de las amenazas hechas al fotoperiodista antes de su asesinato. Al respecto, yo cuestiono ¿por qué esas personas (como Pedro Valtierra) no hicieron una campaña de difusión -preventiva- para solidarizarse con Rubén? ¿Por qué decidieron esperar a que lo mataran para conceder entrevistas y estar bajo los reflectores? ¿Por qué no hicieron una campaña de denuncia similar antes (incluso con mayores dimensiones que las de ahora)?

Repito, no me opongo al señalamiento de que el asesinato de Rubén fue por razones políticas vinculadas a su quehacer periodístico; tampoco considero que deba verse como una muerte más; del mismo modo en que tampoco deberían pasarse inadvertidas las muertes de las otras cuatro personas (o tres, si pensamos que Nadia Vera también tiene visibilidad).

El punto es que, como siempre sucede en México, el manejo de información obedece a fines lucrativos, no sociales; por lo mismo, tengo la percepción de que a este caso lo están inflando de morbo para vender, para usar esa información como mercancía (así hacen los monopolios mediáticos). A ellos no les interesa el compromiso social, ni siquiera con sus colegas del gremio y mucho menos pretenden que se haga justicia. Lo que están haciendo es enfatizar un escenario que, aunque real, no va a servir de mucho señalarlo ahora... no como hubiera servido si se hubiera difundido antes de los asesinatos. 

No sé si me explico y quizá se va a mal interpretar lo que intento plantear, pero esa necedad por sobre explotar el contexto en el que Rubén salió de Veracruz y llegó al DF, así como las declaraciones que él y Vera hicieron en algunas entrevistas antes de morir, justo ahora que no ayudan tanto como hubieran ayudado si esta campaña de difusión y solidaridad se hubiese iniciado desde la primer amenaza. Es decir, de todas las notas que he leído sobre el caso, no he encontrado ninguna de investigación, pues todas se han limitado a decir lo que ya sabemos (que Rubén había sido víctima de amenazas y que por eso salió de Veracruz). La misma información en todos los medios. Sólo eso.

Incluso, son los mismos medios los que han difundido las versiones de que las víctimas conocían a sus asesinos y ahora ya hasta los están vinculando con el crimen organizado para explicar los homicidios. Es más, antes de escribir esta entrada leí que habían agarrado a un sospechoso, lo cual no me deja satisfecha porque siempre pasa lo mismo, encierran a los que jalaron el gatillo (en el mejor de los casos) y los autores intelectuales siguen libre, gobernando y asesinando. No me sorprendería que el supuesto sospechoso fuera un pobre inocente que van a condenar para aparentar justicia, tipo conejillo de indias. No sé, sólo digo que no me sorprendería porque esa gente del gobierno es capaz de cualquier cosa y lo ha demostrado.

En todo caso, las únicas «investigaciones» para indagar en el caso han sido algunas entrevistas donde los colegas de Rubén (ya ni siquiera de los familiares de las otras víctimas) afirman que ellos tenían conocimiento de las amenazas al fotoperiodista. Sin demeritar la muerte de uno u otro, así como sus ocupaciones, ¿por qué ese afán de referirse e indignarse sólo por lo de Rubén. Digo, al final de cuentas todos eran humanos, todos fueron torturados y asesinados, independientemente de si era la señora que ayudaba a limpiar la casa o el fotoperiodista que trabajaba en revistas/agencias reconocidas. 

Entiendo que la indignación surgió porque se trataba de una persona cuyo compromiso social era fiel y ya estamos cansados que se sigan callando esas voces de formas tan crueles y radicales como lo es un asesinato. Y más aún cuando los culpables siguen impunes. Lo entiendo y también estoy de ese lado. Sin embargo, me causa conflicto escuchar que los colegas de Rubén se dicen indignados y, al mismo tiempo, sus opciones para conseguir justicia es recurrir al GDF, a la PGR o a cualquier instancia gubernamental que seguramente es cómplice de Duarte. En verdad, no entiendo cuál es la solidaridad que muestra este gremio si sólo se limita a pedirle a los culpables que hagan justicia. ¿Me explico? ¿Cómo le pides al verdugo que sea el juez? 

Tampoco entiendo el compromiso por aclarar el crimen si todas las notas reproducen la misma información. ¿A nadie se le ha ocurrido entrevistar a los familiares de la empleada doméstica para indagar más? ¿Por qué se quedan con las versiones oficiales? ¿Por qué repiten lo mismo? ¿Por qué no hay un compromiso periodístico que honre la labor que Rubén llevó a cabo en vida? ¿Por qué no van más allá? Claro, seguramente es el miedo y es normal. No voy a juzgar a nadie por tener miedo, pues yo también lo tengo y también he sido cobarde en ciertos aspectos de mi vida (personal y laboral). Pero entonces, ¿qué se hace? ¿Seguir tuiteando contra Duarte? ¿Hacer más HT? ¿Hacer marchas hasta desgastarnos y desgastar a los ciudadanos apáticos que terminarán odiándonos por ser la causa del tráfico y de que ellos no lleguen a sus destinos a tiempo? 

No sé si ustedes tengan claro lo que quieren o lo que buscan con esos HT y tuits. Si lo que quieren es denunciar el crimen déjenme decirles que eso ya está más que hecho. Si lo que quieren es destituir a Duarte, déjenme decirles que, aunque eso puede pasar, seguramente llegará otro igual o peor, pero nada que ayude a modificar las condiciones del quehacer periodístico y la libertad de expresión. ¿Qué pasó con lo de Ayotzinapa? Pues sí, corrieron cabezas, entre ellas las del gobernador Ángel Aguirre, ¿y eso en qué ha ayudado para que los padres de los normalistas tengan justicia o certezas respecto a los asesinos de sus hijos.

No sé ustedes, pero yo he llegado al punto en que la respuesta «tenemos que organizarnos» ya no me es suficiente. ¿Organizarse para qué? ¿Cómo organizarse? No es fácil, son años de trabajo. Además, no cualquiera puede organizarse, se necesita ser alguien que no sea adicto a los reflectores; que sepa escuchar, no imponer; que sea capaz de recibir críticas sin mandar a la chingada a quien se la hizo, corregir sus modos. O sea, desaprender lo aprendido. Eso está cabrón. De por sí es difícil aprender algo, ahora desaprenderlo está peor. No cualquiera.

No sé ustedes, pero veo que el problema no es asesinar a un periodista. Evidentemente es parte del problema, pero no es el principal. 

Hace unos días leí a un usuario de facebook que escribió algo así como que el problema no era ser periodista sino vivir en México y tiene razón. Cualquiera corre peligro y no se necesita ser activista para que lo secuestren, lo torturen, lo violen y lo maten. Cualquier mujer, estudiante, empleada doméstica, periodista... cualquiera corre peligro si vive en México. Y repito, entiendo la indignación que causa el asesinato de un activista comprometido con la sociedad, pero él no fue el único y los medios están manejando la noticia con morbo, como mercancía que vende, en vez de hacerlo con verdadero compromiso. 

No sé ustedes, pero yo llegué al punto en que no veo opciones. La renuncia de EPN o de Duarte no va a cambiar nada porque ellos no son los enemigos, sólo son títeres. El enemigo es algo mayor, algo que no se manifiesta de forma material, incluso. No es una persona, es todo un sistema. No sé ustedes, pero yo me sigo preguntando «¿cómo?».







Comentarios

  1. Creo que está muy bien darle visibilidad a todas las víctimas y enfatizar el elemento de feminicidio en el crimen, pero hay que cuidar de no cagarla y caer en culpabilizar a estas mismas víctimas (y menos con una teoría conspiratoria tan loca).

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